El mapa cualitativo como un instrumento pedagógico y de reflexión política

El Centro de Estudios sobre el Territorio y el Hábitat Popular (CETyHAP) recibió desde Brasil la visita de la Dra. Rejane Cleide Madeiros de Almeida, para conocer su trabajo en relación a los mapas cualitativos. Con varios puntos en común, la charla giró en torno a las formas y procesos de trabajo con las comunidades, desde una perspectiva participativa.

Madeiros de Almeida es doctora en Sociología, docente e investigadora en la Universidad Federal de Goias, Brasil. En su trayectoria, destino su tiempo principalmente al trabajo de extensión con el Movimiento Sin Tierra (MST) y la educación popular en su país. Desde una perspectiva Freiriana, Madeiros de Almeida presenta su forma de trabajo a partir de metodologías participativas, como un proceso de construcción que se da a partir de la conversación entre los protagonistas de la tarea.   

Rejane comenta que su incursión en la educación popular comenzó desde muy joven, alrededor de los 15 años, cuando vivía en la ciudad de Recife, Pernambuco, momento en que pudo conocer al profesor Paulo Freire. En aquella época comenzó a participar del trabajo de base con distintas comunidades, especialmente trabajo de alfabetización, que según Freire significa el primer proceso de formación política del sujeto. Es decir, “proceso en el cual uno pone en palabras el mundo”, explica Rejane. Su trabajo consistía en alfabetizar jóvenes y adultos en Brasil, durante la dictadura militar, “épocas donde la gente no podía reunirse, y debía permanecer escondida”. Fue en ese contexto, en el que aprendió a trabajar en educación popular.

El trabajo de Rejane es interdisciplinar. Con estudios y prácticas sobre educación, una graduación en historia y doctorado en sociología, todo eso se conjuga en la formación política del movimiento social. Trabaja especialmente sobre la práctica política y la formación de los trabajadores y las trabajadoras del MST, uno de los mayores movimientos sociales de América Latina.

El movimiento nace organizando trabajadores en Rio Grande du Sur, aquellos que vendieron sus tierras, quienes nunca tuvieron tierras, o trabajadores que se encontraban asentados en tierras indígenas. Personas que salieron del campo, sin tierra, llegaron a la ciudad también sin tierra, y comenzaron a urbanizarse. Según advierte, “se trata de organizar esa población que está en las ciudades clandestinamente”. El MST organiza a los campesinos dentro del campamento: se trata de un conjunto de trabajadores que no tienen trabajo, que no tienen cómo, ni donde vivir. “Una población que crece, en medio de la violencia y vulnerabilidad social. Un trabajo de base que se extiende en las periferias de las ciudades, para ocupar tierras”. Rejane explica que gran parte de la extensión territorial de Brasil pertenece al Estado, por lo tanto, el movimiento hace un mapeo de esas tierras, registra las que están ocupadas por hacendados, e inicia un proceso de organización para su ocupación. Siempre con resistencia por parte del Estado, que responde con operativos de desalojo. En la ciudad el MST encuentra correlato con el Movimiento sin Techo que, aunque no son lo mismo, significan partes de un proceso. Pues quienes no tienen tierras, tampoco tienen casa.

Entonces, ¿cómo llega la cartografía a su trabajo? Rejane explica que, a través de una nueva cartografía social, trabaja con comunidades tradicionales, con campesinos: “indígenas, los quilombolas, descendientes de negros africanos que llegaron esclavizados a Brasil; aquellos que viven en la margen del rio; pescadores; mujeres quebradoras de coco, etc”. 

Define el proceso de trabajo como participativo, donde en una primera etapa las comunidades plasman en un papel el diseño de su propio territorio. Asimismo, mediante el proceso es posible detectar el territorio de la población amenazada por el agro-negocio. Para Rejane un mapa es “un instrumento pedagógico, que va creando un espacio de debate y reflexión. Se trata de un instrumento de reflexión política, donde las comunidades pueden pensar, expresar y delimitar su territorio”. Asimismo, significa una herramienta de gran importancia, puesto que el Ministerio Publico de Brasil acepta los mapas como un documento de la comunidad. Así, se convierte en un instrumento fundamental a partir del cual los habitantes pueden documentar la tenencia de la tierra.

En cuanto al proceso de trabajo, primeramente, se da paso al desarrollo de lo que denomina mapa cognitivo, o mapa mental, donde las comunidades diseñan los mapas y macan todo lo que reconocen de su territorio. Se trata de revalorizar la memoria a través de un registro histórico. Posteriormente, el resultado de ese proceso será trabajado a través del programa ArcGIS. Luego resulta fundamental volver a la comunidad y presentar los mapas elaborados, para que ellos puedan corroborar los datos que allí aparecen. En caso de no coincidir con algún elemento, el mapa deberá corregirse.

Se trata de “la construcción de un conocimiento contra-hegemónico”, donde las comunidades son protagonistas. Por ello, es que siempre acompañan los mapas finales con relatos e historias de la comunidad.

Rejane aclara que, para construir esa metodología “es necesario que los investigadores tengan contacto con las comunidades, y que puedan generar una confianza tal, que permita el desarrollo del proceso de trabajo”. El objetivo principal es que las personas de la comunidad participen, junto a los investigadores.

Para la Educadora Popular, este proceso de trabajo requiere fundamentalmente plantearse algunas preguntas previas: ¿por qué?, ¿para qué? y ¿para quién?. Preguntas de investigación que deben llevar a reflexionar, no solo acerca de la importancia del trabajo, sino fundamentalmente a cuál es el beneficio que aportará. Teniendo siempre presente a las comunidades como protagonistas del proceso, y del conocimiento. Por eso es que Rejane reitera que, “se trata de la construcción de un conocimiento contra-hegemónico, porque el conocimiento hegemónico es el que ya encontramos en la academia desde años”.